Catamarca se encamina a una nueva etapa de expansión minera con un objetivo económico claro: casi triplicar sus exportaciones de litio durante 2026 y reactivar la producción de cobre, apalancada en ampliaciones productivas, nuevas inversiones y obras de infraestructura en la Puna. La proyección fue detallada por el ministro de Minería de la provincia, Marcelo Murúa, en una entrevista concedida al medio especializado ACERO Y ROCA.
Según explicó el funcionario, el crecimiento exportador estará motorizado principalmente por la ampliación de los proyectos de litio en la Puna catamarqueña. En ese contexto, el proyecto Tres Quebradas, operado por Zijin, incorporará alrededor de 20.000 toneladas de carbonato de litio, mientras que el proyecto Fénix, actualmente en manos de Arcadium, sumará entre 30.000 y 35.000 toneladas adicionales tras completar sus expansiones. Con estos volúmenes, la producción provincial alcanzaría cerca de 70.000 toneladas anuales de LCE, casi el triple de lo registrado un año y medio atrás.
Murúa también analizó el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en el desarrollo minero provincial. En ese sentido, confirmó que el proyecto de Galán Lithium ya fue aprobado para ingresar al esquema, mientras que MARA (Glencore–Río Tinto) y los proyectos Fénix y Sal de Vida presentaron su solicitud. Además, anticipó que compañías como Zijin y Posco podrían sumarse próximamente. Sin embargo, aclaró que el régimen fiscal constituye solo una herramienta y que el crecimiento sostenido del sector depende de resolver desafíos estructurales, especialmente en materia de logística e infraestructura en zonas alejadas.
En relación con los ingresos provinciales, el ministro explicó que Catamarca aplica mecanismos de liquidación de regalías que toman como referencia el mayor valor entre el precio de mercado y el de facturación, lo que permite mitigar el impacto de la volatilidad internacional del litio. No obstante, subrayó que el principal aporte económico de la minería se refleja en el empleo y en el entramado de proveedores: la actividad ya representa cerca del 25% del empleo privado registrado en la provincia, con efectos en salarios y servicios que superan ampliamente los ingresos por regalías.
La paralización de la obra pública nacional llevó al gobierno provincial a profundizar esquemas de articulación con el sector privado para sostener inversiones estratégicas en la Puna. Entre ellas, se destacan obras viales clave en el corredor Antofagasta de la Sierra–San Antonio de los Cobres y proyectos energéticos impulsados por alianzas entre empresas como Central Puerto e YPF Luz, destinados a abastecer tanto a los desarrollos mineros como a las comunidades locales.
Respecto al cobre, Murúa confirmó que el complejo Alumbrera retomará la producción mediante el procesamiento de remanentes de mineral, lo que permitirá reactivar la infraestructura existente y sentar las bases para el inicio del proyecto integrado MARA (Agua Rica–Alumbrera). Según indicó, las instalaciones se encuentran en condiciones operativas, lo que facilitaría una transición directa hacia el nuevo emprendimiento.
Como cierre, el ministro planteó la necesidad de avanzar en incentivos específicos para la exploración minera, al considerar que el RIGI favorece principalmente a proyectos con reservas ya comprobadas. “Sin estímulos al riesgo exploratorio hoy, no habrá grandes proyectos mañana”, concluyó.