Los ponchos catamarqueños ganan reconocimiento internacional (la fibra de vicuña como diferencial productivo)

Artesanos de Belén y Londres llevaron sus textiles a Francia, Italia y Ecuador, donde destacaron las técnicas ancestrales, la calidad de la fibra de vicuña y el potencial productivo de Catamarca.

Los textiles tradicionales de Catamarca continúan sumando reconocimiento fuera del país. Los telares criollos, las técnicas ancestrales y la calidad de la fibra de vicuña despertaron el interés de diseñadores, especialistas y referentes de la industria textil internacional.

En los últimos años, jóvenes artesanos de Belén llevaron los ponchos catamarqueños a Francia, Italia y Ecuador, donde compartieron conocimientos con diseñadores, fabricantes textiles, docentes y artesanos de distintos países. Estas experiencias permitieron mostrar el valor agregado de una producción que combina identidad cultural, trabajo artesanal y recursos locales.

Actualmente, los tejedores Mauro Gutiérrez y Yamil Gutiérrez, de Londres y Belén, junto a Jaime Suárez, de Laguna Blanca, participan de la muestra artesanal de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, que se desarrollará en el Predio Ferial hasta el domingo 26 de julio.

Los artesanos exhibieron sus creaciones textiles y compartieron con visitantes el proceso detrás de cada pieza, una actividad que representa una fuente de producción para distintas comunidades del interior provincial.

El valor de las técnicas tradicionales ante la mirada internacional

Este año, Mauro Gutiérrez y Jaime Suárez integraron la delegación de artesanos de la Ruta del Telar que viajó a París para participar de un intercambio de saberes en un campus de diseño y moda.

Durante la experiencia conocieron nuevas herramientas vinculadas al diseño textil, los tintes naturales, los procesos industriales y la comercialización, además de recorrer una escuela de arte y fábricas textiles. Sin embargo, fueron los telares criollos y las técnicas ancestrales catamarqueñas las que generaron mayor interés entre diseñadores y especialistas franceses.

"Cuando les mostré el telar con el que trabajamos no podían creer que siguiéramos usando una herramienta tan tradicional y rústica. Les sorprendía que con ese telar pudiéramos lograr guardas tan perfectas", recuerda Mauro Gutiérrez.

El artesano explicó que la técnica de la guarda atada, conocida internacionalmente como ikat, despertó especial atención. "Ellos hacen diseños parecidos, pero querían entender cómo logramos tanta precisión. Les expliqué que eso solo se aprende con muchos años de práctica y siendo muy detallista”.

Para Mauro, el reconocimiento internacional reafirma el valor de un oficio transmitido dentro de su familia."El poncho es algo único para nosotros. Nos representa como catamarqueños y como argentinos".

El artesano cuenta que dedica hasta doce horas diarias al trabajo frente al telar y sostiene que para desarrollar esta actividad se necesitan "ganas, paciencia, salud y mucha fuerza". La enseñanza recibida de su madre continúa siendo una referencia en su trayectoria.

"Ella me enseñó y todavía sigue tejiendo todos los días. Como muchas tejedoras de Belén, va a tejer hasta el último día de su vida".

Catamarca mostró sus textiles en nuevos mercados

Jaime Suárez también destacó la experiencia internacional y el interés generado por los tejidos catamarqueños. "Llevamos ponchos, chales, corbatines y también la fibra para mostrar todo el proceso. No podían creer que todo estuviera hecho completamente a mano", señaló.

Según explicó, uno de los aspectos que más sorprendió a los especialistas fue la forma en que los artesanos desarrollan diseños complejos a partir de la experiencia y la memoria.

"Ellos trabajan con computadoras que programan los telares automáticamente. Nos preguntaban cómo hacíamos nosotros para entender tantos dibujos sin ninguna tecnología. Les respondimos que son enseñanzas que recibimos de nuestros padres y de nuestros ancestros", remarcó.

Para Suárez, la continuidad de esta producción requiere tiempo y transmisión de conocimientos. "Hay que tener paciencia para enseñar y también para aprender. Primero se empieza por lo básico y después se sigue creciendo".

Aunque el intercambio permitió incorporar nuevas ideas para desarrollar prendas textiles, aseguró que el poncho continúa siendo el principal símbolo de la identidad productiva local. "Aprendimos nuevas ideas, pero sin dejar nunca de hacer nuestros ponchos, porque son nuestra prenda tradicional y representan nuestra identidad", expresó.

La fibra de vicuña como diferencial productivo

Desde Londres, Belén, Yamil Gutiérrez llevó los textiles catamarqueños a escenarios internacionales. En 2024 integró la delegación de la Ruta del Telar que presentó los tejidos provinciales en el Instituto Internacional de Diseño de Milán y visitó las fábricas textiles Loro Piana y Piacenza.

"Lo que más les llamó la atención fue la finura de la vicuña de Catamarca. Ellos trabajan con fibras de Perú y Bolivia, y destacaron que la fibra de las vicuñas de Catamarca es más clara, más limpia y más fina". 

En 2025 participó del Festival de Artesanías de América, en Ecuador, donde presentó el manejo sustentable de la vicuña y el proceso completo de transformación de la fibra. "Ellos no conocían el chaku ni todo el proceso. Les mostramos desde el manejo de los animales hasta el tejido de la fibra".

Las demostraciones permitieron mostrar el tiempo y la precisión que requiere cada pieza. "Les sorprendió el tiempo que lleva hacer un poncho damero, alrededor de cinco meses, y la concentración que requiere. En los primeros pasos necesito absoluto silencio porque un solo error puede arruinar todo el trabajo", explicó.

Para Yamil, trabajar con fibra de vicuña representa un desafío permanente por sus características y valor. "Es un reto permanente. Mientras más difícil es, más me gusta. La vicuña exige muchísima precisión porque cualquier error no tiene vuelta atrás".

Quienes visiten la muestra artesanal de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho podrán conocer sus creaciones y conversar con los artesanos todos los días, de 14 a 23 horas, en el Predio Ferial.