En Catamarca, la compañía mantiene operaciones desde hace casi tres décadas a través del proyecto Fénix, uno de los desarrollos pioneros del litio en Argentina. A esa trayectoria se suma el avance del proyecto Sal de Vida, que prevé iniciar su primera etapa de producción durante el segundo semestre de 2026, con una capacidad estimada de 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente (LCE).
El crecimiento de la actividad minera en la provincia también se apoya en la consolidación de un ecosistema productivo local, que incluye infraestructura logística, proveedores especializados y capital humano capacitado, factores clave para sostener el desarrollo de la industria a largo plazo.
Expansión regional del negocio del litio
La estrategia de Rio Tinto en el norte argentino también incluye el desarrollo del proyecto Rincón, ubicado en la provincia de Salta, que proyecta alcanzar una capacidad de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería. Según las estimaciones actuales, el inicio de producción está previsto para 2028, lo que ampliará significativamente la escala regional del negocio.
La combinación de estos proyectos posiciona al NOA como uno de los territorios más relevantes para el desarrollo global del litio, un recurso clave para la fabricación de baterías utilizadas en vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
Un actor clave en la transición energética
Con esta hoja de ruta, Rio Tinto reafirma su compromiso de largo plazo con Argentina, en un contexto en el que la demanda mundial de litio continúa creciendo impulsada por la transición hacia energías más limpias.
En ese escenario, Catamarca y el norte argentino se consolidan como actores estratégicos dentro del nuevo ciclo de la minería global, donde los minerales críticos para la electrificación de la economía adquieren un rol cada vez más central en las cadenas de valor internacionales.