Fiambalá no es solo termas y turismo: la minería empieza a redefinir la economía local
Durante años, Fiambalá fue sinónimo de termas, turismo y paisajes únicos dentro de la provincia de Catamarca. Sin embargo, en los últimos tiempos comienza a consolidarse una nueva dimensión económica que promete modificar la escala productiva de la región: el desarrollo de la minería y su entramado de proveedores, empleo y servicios asociados.
En ese contexto, el Gobierno provincial impulsó un espacio de diálogo con actores productivos locales para analizar el impacto del proyecto de litio Tres Quebradas (3Q) y las oportunidades que podría generar en el departamento Tinogasta.
El encuentro fue encabezado por la ministra de Minería, Teresita Regalado, y la ministra de Trabajo, Planificación y Recursos Humanos, Verónica Soria, quienes mantuvieron una reunión con representantes de la Cámara de Producción, Provisión y Servicios Mineros de Tinogasta, la Cámara Económica de Fiambalá y la Asociación Civil de Empresarios Turísticos Fiambalenses.
La reunión se desarrolló en el Salón Cultural del municipio y tuvo como objetivo principal escuchar a los sectores productivos locales, conocer sus expectativas y analizar de qué manera la minería puede integrarse al desarrollo económico de la zona.
El desafío de que la minería derrame en la economía local
Uno de los ejes centrales del diálogo fue el rol que podrían desempeñar los proveedores y la mano de obra local en el desarrollo del proyecto minero.
Representantes de las cámaras empresarias plantearon la necesidad de fortalecer la relación con la empresa operadora del proyecto Tres Quebradas, Liex-Zijin, especialmente en lo relacionado con oportunidades de contratación de servicios y generación de empleo en la región.
Asimismo, reiteraron algunos planteos que ya habían sido expuestos durante la audiencia pública realizada en diciembre pasado. Entre ellos se destacaron:
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el cumplimiento de la normativa que establece la contratación de al menos el 70% de insumos y servicios dentro de Catamarca,
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la flexibilización de requisitos para el ingreso al Registro de Proveedores Mineros,
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y el fortalecimiento de los controles ambientales sobre agua, aire y suelo.
Monitoreo ambiental y participación ciudadana
Otro de los puntos abordados fue la necesidad de avanzar en mecanismos de monitoreo ambiental con participación ciudadana, con el objetivo de garantizar mayor transparencia en el desarrollo de la actividad.
La minería aparece así como un nuevo motor económico para Fiambalá y Tinogasta, pero también como una actividad que exige estándares ambientales rigurosos y una planificación que permita que los beneficios productivos se traduzcan en oportunidades reales para las comunidades locales.
En ese marco, el desafío será consolidar un modelo de minería responsable e integrada al desarrollo regional, capaz de generar inversión, empleo y crecimiento económico sin descuidar la protección ambiental y el desarrollo sostenible del territorio.